martes, 15 de mayo de 2012

Himno Cotidiano


Himno Cotidiano

 Gabriela Mistral

En este nuevo día

que me concedes ¡oh Señor!

dame mi parte de alegría

y haz que consiga ser mejor.



Dame Tú el don de la salud,

la fe, el ardor, la intrepidez,

séquito de la juventud;

y la cosecha de verdad,

la reflexión, la sensatez,

séquito de la ancianidad



Dichoso yo si, al fin del día,

un odio menos llevo en mí;

 si una luz más mis pasos guía

y si un error más yo extinguí.



Y si por la rudeza mía

nadie sus lágrimas vertió,

 y si alguien tuvo la alegría

que mi ternura le ofreció.



Que cada tumbo en el sendero

me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.



Y más potente me incorpore,

 sin protestar, sin blasfemar.

Y mi ilusión la senda dore,

y mi ilusión me la haga amar.



Que dé la suma de bondad,

de actividades y de amor

 que a cada ser se manda dar:
suma de esencias a la flor

y de albas nubes a la mar.



Y que, por fin

mi siglo engreído

en su grandeza material,

no me deslumbre hasta el olvido

de que soy barro y soy mortal.

Ame a los seres este día;

a todo trance halle la luz.

 Ame mi gozo y mi agonía:

¡ame la prueba de mi cruz!


Romance del vendedor de canciones


Romance del vendedor de canciones

                            Oscar Castro

“Cuando los arroyos bruñen

filos de luna en el agua

el hombre se va cantando

cantando por la montaña.


Los ojos de sus borricos

llevan estrellas mojadas

y los huertos de mi tierra

le dan perfumes a sus árguenas.


El camino blanco, blanco

como un papel sin palabras.

El hombre le va poniendo

la letra de una tonada.


Sobre los álamos nuevos

El viento ensaya sus arpas.

la esquila de la madrina

gotea sus notas claras.


El estero es en la noche

un trozo de cielo que anda.

Arriba el cielo fulgente

es un estero que calla.


Los cascos de los borricos

trizan el cielo y el agua.

El hombre que va cantando

tiene la copla mojada”.


 “Sigue cantando el arriero

por los caminos del alba.

Llegado al pueblo, el pregón

irá a golpear en las casas:


¡Llevo canciones maduras!

Canciones recién cortadas”.

Las gentes lo sentirán

en sueños, desde sus camas

y al ver que aún queda noche

no entreabrirán sus ventanas.


¡Canciones maduras traigo

canciones recién cortadas!

Y quedará por las calles

como un olor de manzanas”.

Romance del Conde Niño


Romance del Conde Niño
[Poema: Texto completo]
Anónimo español - Siglos XV-XVI
Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.